lunes, 26 de octubre de 2015

Ceremonia Maya (invocación maya)

He escogido una ceremonia maya.  La versión reducida por la limitante del tiempo se le llama invocación maya.

Una ceremonia maya puede durar el tiempo necesario, no hay mínimo ni máximo. El tiempo promedio son 3 horas. Se usan materiales naturales, se realiza al aire libre, generalmente de noche. Una ceremonia maya puede realizarse por varias razones: cumpleaños, dar gracias por alguna razón, pedir ayuda por alguna enfermedad o situación negativa que se esté atravesando, unión matrimonial, nacimiento, muerte.



A continuación imágenes de una invocación maya, como se puede notar, se realiza en un lugar cerrado, es generalmente la forma de comenzar cualquier evento formal, tiene una duración aproximada de 15 minutos. Los elementos principales (velas, flores, los colores la presencia de los guías espirituales) de la ceremonia maya se mantienen, lo que cambia es el tiempo de duración:



Ceremonia Maya:

El discurso ceremonial contiene rituales dirigidos al Creador del Universo que se manifiesta o se hace presente en los cuatro puntos cardinales: NORTE, SUR, ESTE Y OESTE.  Todo lo que existe alrededor de la humanidad se considera sagrado: el agua, el aire, el fuego y la tierra. El discurso ceremonial realiza conexiones con las energías de la naturaleza que está llena de vida e inspiración. Es un profundo respeto a la divinidad que se hace presente en los seres vivos que nos rodean.

Todos los asistentes pueden utilizar cualquier indumentaria con excepción de los guías espirituales, quienes se cubren la cabeza con un manto típico como señal de autoridad. El color de la manta es predominantemente rojo.




Se construye en el centro un altar de flores y velas con los colores de los cuatro puntos cardinales. El rojo que representa el fuego, luz, vida, fuerza, los rayos solares que calientan y rechazan la oscuridad así como la sangre que circula en cada ser humano.  El amarillo representa la igualdad con el maíz amarillo, negro, rojo y blanco, también la producción de excelentes cosechas y la familia. El blanco representa el aire, el amanecer de todos los días, el color de los huesos y dientes, pureza y bienestar. El negro simboliza el cabello, la pupila, la noche, el momento de descanso del ser humano por haber trabajado en el día, es donde se esconde el sol, donde reposan nuestros muertos.  Los colores centrales son el verde que significa la naturaleza, la zona verde de los valles y todo tipo de plantaciones y el azul que representa a los grandes ríos, lagos, mares y el color del cielo.  A veces se complementa con el morado.  Se utilizan piedras para construir el altar ya que aún a las piedras se les considera elementos con vida.
No existen libros especiales, solo las memorias y conocimientos de los guías espirituales en su diálogo con el fuego sagrado.


La actitud de todos los presentes es de respeto profundo a los elementos que se observan en el altar colocado en el centro de los asistentes. Participan personas de todas las edades, tanto niños, como jóvenes y adultos.
Todas las personas están juntas haciendo un círculo alrededor del fuego. Los guías espirituales están al centro y liderando el diálogo con el fuego y el resto de personas rodeando a los guías espirituales que pueden ser hombres y/o mujeres.
En cuanto a cómo se organizan, los jóvenes colaboran para colocar a los asistentes alrededor del fuego. En el caso de la decoración, todos aportan.


Hay olores a incienso, mirra, pom, agua florida, chocolate, azúcar, plantas aromáticas, frutas y flores, panela, miel.  Se colocan velas de los cuatro colores de los puntos cardinales y de cebo (rojo, amarillo, blanco y negro). Lo que ilumina es el fuego que se prende al centro.  




Hay marimba, música con sonidos de la naturaleza, tambor, chirimilla. Normalmente los rituales se realizan en lugares sagrados, altares antiguos mayas ubicados en lugares importantes dentro de la naturaleza.


La ceremonia lleva el siguiente orden: bienvenida, conexión con las energías del Universo y la Divinidad, se saluda a todas las personas y se inicia el conteo del tiempo a través de los 20 nawales del calendario Maya: Kat, Kan, Tzi, Toj, Batz, Tzikin, Ix, Imox, I’k, E, Q’anil, Kemé y otros. 
Al final de la ceremonia, todos se dan abrazos. Hay danza.


Entrevistas acerca de idea de la vida y de la vida después de la muerte:

“Somos parte de la red de la vida, donde todos tenemos una función – misión que cumplir. De nosotros depende la recreación de la vida para las generaciones venideras.
Somos interdependientes, estamos conectados unos con otros ahora y después de la muerte”.  Martha Toc.


“La visión de vida es cosmocéntrica (todo tiene vida) ya que trasciende la misma concepción de que en la tierra hay vida, todo en la tierra tiene vida (no sólo las personas), somos una parte del todo.  No se concibe la vida con una visión antropocéntrica donde el centro es la persona sino que se centra en todo en la tierra ya que todo tiene vida, donde la persona es solo una parte de ese todo. 
Sí hay vida después de la muerte. Cuando la persona muere llega a una dimensión que es su origen mismo, se mantiene allí, el cuerpo vuelve a su estado inicial, se regresa a la naturaleza, todos llegaremos allá donde sigue habiendo vida.  No hay cielo ni infierno.  En las ceremonias se invoca a los que ya han partido o se han adelantado. El 1 de noviembre los muertos visitan a sus familiares, se les pone vino, flores y comida en el camino hacia la casa para darles la bienvenida. El término “poner la mesa” es colocar comestibles del gusto de la persona muerta que llegará a visitar.  Keme es un nawal que significa muerte, los días Kemé son especiales para comunicarse con los muertos. En las invocaciones mayas también se llaman a los muertos, se puede hacer en cualquier momento”.  José Guoz.