He escogido una
ceremonia maya. La versión reducida por
la limitante del tiempo se le llama invocación maya.
Una
ceremonia maya puede durar el tiempo necesario, no hay mínimo ni máximo. El
tiempo promedio son 3 horas. Se usan materiales naturales, se realiza al aire libre, generalmente de noche. Una ceremonia maya
puede realizarse por varias razones: cumpleaños, dar gracias por alguna razón,
pedir ayuda por alguna enfermedad o situación negativa que se esté atravesando,
unión matrimonial, nacimiento, muerte.
A continuación imágenes de una invocación maya, como se puede notar, se realiza en un lugar cerrado, es generalmente la forma de comenzar cualquier evento formal, tiene una duración aproximada de 15 minutos. Los elementos principales (velas, flores, los colores la presencia de los guías espirituales) de la ceremonia maya se mantienen, lo que cambia es el tiempo de duración:
Ceremonia Maya:
El
discurso ceremonial contiene rituales dirigidos al Creador del Universo que se
manifiesta o se hace presente en los cuatro puntos cardinales: NORTE, SUR, ESTE
Y OESTE. Todo lo que existe alrededor de
la humanidad se considera sagrado: el agua, el aire, el fuego y la tierra. El
discurso ceremonial realiza conexiones con las energías de la naturaleza que
está llena de vida e inspiración. Es un profundo respeto a la divinidad que se
hace presente en los seres vivos que nos rodean.
Todos
los asistentes pueden utilizar cualquier indumentaria con excepción de los
guías espirituales, quienes se cubren la cabeza con un manto típico como señal
de autoridad. El color de la manta es predominantemente rojo.
Se construye en el
centro un altar de flores y velas con los colores de los cuatro puntos
cardinales. El rojo que representa el fuego, luz, vida, fuerza, los rayos
solares que calientan y rechazan la oscuridad así como la sangre que circula en
cada ser humano. El
amarillo representa la igualdad con el maíz amarillo, negro, rojo y blanco, también
la producción de excelentes cosechas y la familia. El blanco representa el aire, el amanecer de todos
los días, el color de los huesos y dientes, pureza y bienestar. El negro simboliza el cabello,
la pupila, la noche, el momento de descanso del ser humano por haber trabajado
en el día, es donde se esconde el sol, donde reposan nuestros muertos. Los colores centrales son el verde que
significa la naturaleza, la zona verde de los valles y todo tipo de
plantaciones y el azul que representa a los grandes ríos, lagos, mares y el
color del cielo. A veces se complementa
con el morado. Se utilizan piedras para
construir el altar ya que aún a las piedras se les considera elementos con
vida.
No
existen libros especiales, solo las memorias y conocimientos de los guías
espirituales en su diálogo con el fuego sagrado.
La actitud de todos los presentes es de respeto profundo a los elementos
que se observan en el altar colocado en el centro de los asistentes. Participan
personas de todas las edades, tanto niños, como jóvenes y adultos.
Todas las personas están juntas haciendo un círculo alrededor del fuego.
Los guías espirituales están al centro y liderando el diálogo con el fuego y el
resto de personas rodeando a los guías espirituales que pueden ser hombres y/o
mujeres.
En
cuanto a cómo se organizan, los jóvenes colaboran para colocar a los asistentes
alrededor del fuego. En el caso de la decoración, todos aportan.
Hay
olores a incienso, mirra, pom, agua florida, chocolate, azúcar, plantas
aromáticas, frutas y flores, panela, miel. Se
colocan velas de los cuatro colores de los puntos cardinales y de cebo (rojo,
amarillo, blanco y negro). Lo que ilumina es el fuego que se prende al centro.
Hay marimba, música con sonidos de la naturaleza, tambor, chirimilla. Normalmente los rituales se realizan en lugares sagrados, altares antiguos mayas ubicados en lugares importantes dentro de la naturaleza.
La
ceremonia lleva el siguiente orden: bienvenida, conexión con las energías del
Universo y la Divinidad, se saluda a todas las personas y se inicia el conteo
del tiempo a través de los 20 nawales del calendario Maya: Kat, Kan, Tzi, Toj,
Batz, Tzikin, Ix, Imox, I’k, E, Q’anil, Kemé y otros.
Al final de la ceremonia, todos se dan abrazos. Hay danza.
Entrevistas acerca de
idea de la vida y de la vida después de la muerte:
“Somos
parte de la red de la vida, donde todos tenemos una función – misión que
cumplir. De nosotros depende la recreación de la vida para las generaciones
venideras.
Somos
interdependientes, estamos conectados unos con otros ahora y después de la
muerte”. Martha Toc.
“La
visión de vida es cosmocéntrica (todo tiene vida) ya que trasciende la misma
concepción de que en la tierra hay vida, todo en la tierra tiene vida
(no sólo las personas), somos una parte del todo. No se concibe la vida con una visión
antropocéntrica donde el centro es la persona sino que se centra en todo en la
tierra ya que todo tiene vida, donde la persona es solo una parte de ese
todo.
Sí
hay vida después de la muerte. Cuando la persona muere llega a una dimensión
que es su origen mismo, se mantiene allí, el cuerpo vuelve a su estado inicial,
se regresa a la naturaleza, todos llegaremos allá donde sigue habiendo
vida. No hay cielo ni infierno. En las ceremonias se invoca a los que ya han
partido o se han adelantado. El 1 de noviembre los muertos visitan a sus
familiares, se les pone vino, flores y comida en el camino hacia la casa para
darles la bienvenida. El término “poner la mesa” es colocar comestibles del
gusto de la persona muerta que llegará a visitar. Keme es un nawal que significa muerte, los
días Kemé son especiales para comunicarse con los muertos. En las invocaciones
mayas también se llaman a los muertos, se puede hacer en cualquier
momento”. José Guoz.